Inmortales

Lista (por año de exaltación) de los inmortales del baloncesto criollo, incluyendo aquellos que por diversas razones arribaron al Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano por otras vías.
Federico Horacio Henríquez (Gugú) 1967
Ignacio Guerra Abreu 1968
Manuel -Varilla- Lugo 1969
Rafael Espada Cintrón 1975
Máximo Bernard Vásquez 1976
Bienvenida Socías 1977
Felipe Maduro 1979
Oscar Gobaira 1980
Antonio Trueba 1981
Faisal Abel 1984
Mario Espínola 1985
Rafael Uribe 1989
Julio Mon Nadal 1990
Piedad Pichardo 1991
José Ernesto Chapuseaux 1992
Frank Kranwinkel 1994
Eduardo Gómez 1995
Mayra Paulino 1996
Hugo Cabrera 1998
Nilcia Reyes 2000
Silvia Espinal 2001
Frank Prats Ceara 2002
Antonio -Chicho- Sibilio 2003
Miguel -Pepe- Rozón 2004
Altagracia Zapata 2004
Propulsores y Año de exaltación
Alfonso -Filo- Paniagua 1967
Federico Ramírez Guerra 1967
Máximo Llaverías Martí 1973
Virgilio Travieso Soto 1980
Bienvenido Martínez Brea 1988
Juan Ulises García Saleta 1990
Manuel Joaquín Báez Vargas 1991
Enrique Ripley Marín 2001
Por iniciativa del presidente de FEDOMBAL, ingeniero Regil (Frank) Herasme fue creada la Galería de la Fama del Baloncesto Dominicano, un sueño acariciado desde hacía décadas y que se materializó con el valioso concurso del profesor Bienvenido Peguero, una figura de altos quilates en materia de documentación y estadísticas del deporte doméstico.

Tomando en consideración los grandes valores de los baloncestistas y propulsores se creó la Galería de la Fama, como una fórmula eficaz para el reconocimiento a figuras del ayer y del pasado reciente que hicieron sus aportes a fin de que esta disciplina creciera en popularidad y técnica, lo que a su vez le abrió las puertas del noble corazón del pueblo deportista dominicano.

Como primeros instalados quedaron todos aquellos que ya fueron exaltados a la inmortalidad deportiva por el Comité Permanente del Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano, un organismo que va camino hacia su XXXIX Ceremonial.

Cierto es que son tantas las luminarias del baloncesto que se hace justo y necesario abrir, dentro de un tiempo prudente, ceremoniales de exaltación propios de la Galería de la Fama para las figuras de nuestro basketbol. Eso habrá de ser una realidad en poco tiempo.

Por el momento, habremos de incluir entre los inmortales de este deporte y la Galería de la Fama que dirige el profesor Peguero no solo aquellos miembros del Pabellón exaltados en la disciplina del baloncesto y sus propulsores, sino además nuestros atletas y mentores que han llegado a la inmortalidad en otras especialidades.

Casos hay de sobra en los cuales atletas y propulsores del baloncesto han sido exaltados al Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano por vías de otras disciplinas, como por ejemplo el de la doctora Heyda Joaquín Tineo, sobresaliente jugadora de baloncesto en sus años mozos y ex integrante de la Selección Nacional que fue exaltada al Pabellón de la Fama en 1998 por sus grandes hazañas con el seleccionado tricolor de voleibol.

Así también ocurrió con Gilberto Guerra (padre del archiconocido cantante Juan Luis Guerra) exaltado en softbol por el Pabellón de la Fama, pero quien fue un prominente jugador de baloncesto en la década del 40. Guerra fue parte del equipo nacional que participó en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla, Colombia, en 1946.

En total, el Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano ha exaltado 25 baloncestistas, incluida Altagracia Ynés Zapata, elevada al distinguido sitial durante el XXXVIII Ceremonial celebrado en 2004 sentándose el precedente de ser inmortalizada en dos deportes al mismo tiempo ya que también fue una extraordinaria jugadora de softbol. En ese mismo ceremonial fue exaltado Pepe Rozón, otrora pilar del Club San Lázaro y de la selección varonil.

Otros que llegaron por otras vías al Pabellón de la Fama pero que están entre los inmortales del baloncesto son:

Tancredo Aybar Castellanos , exaltado en ciclismo en 1972. Fue jugador de los afamados Mosqueteros de La Normal; Pedro Miguel Caratini , exaltado como propulsor del béisbol en el ceremonial de 1967, ayudó de manera asidua a varios jugadores porque conocía el juego desde su natal Puerto Rico. Caratini fue utilizado en esa tarea por el profesor Federico Ramírez Guerra, uno de los primeros propulsores del baloncesto en el Gimnasio Escolar (ver evolución y desarrollo del baloncesto); Frank Hatton (exaltado al Pabellón en 1970), considerado Padre de la Radiodifusión en el país, fue otro que ayudó a Ramírez Guerra en su tarea de promover el basketbol.

Asimismo, cabe señalar, nueva vez, a Heyda Joaquín Tineo , ex jugadora del Club San Lázaro que ganó el Torneo Superior de Baloncesto Femenino de 1976 y parte de la Selección Nacional de Baloncesto Femenino de Mayores (Juegos CAC 1982, La Habana, Cuba), exaltada en voleibol en el ceremonial de 1998.

También, José Ravelo Alvarez , ex jugador de baloncesto que fue parte de los campeonatos en la época de los equipos Codofalto y Caterpillar, en el antiguo Golfito Tennis Club, y quien fuera exaltado en el Ceremonial de 1986 por sus proezas en el tenis de campo. Ravelo fue delegado del equipo de baloncesto superior del Club Deportivo Naco por casi una década.

De igual modo, Gilberto Guerra , exaltado en softbol, fue parte del equipo tricolor de basketbol en los Juegos de Barranquilla, Colombia, en 1946. Además, el sobresaliente narrador deportivo Don Félix Acosta Núñez , exaltado como propulsor en 1999, mayormente por sus afanes en favor del béisbol y el boxeo, pero quien apoyó al baloncesto desde su puesto como editor deportivo de El Listín Diario. Don Félix fue quien puso el apodo de "York Domínicans" a los jugadores de origen dominicano residentes en Nueva York.

Bajo su dirección el baloncesto encontró en el referido diario un apoyo incondicional. Jóvenes figuras de la crónica deportiva especializada en baloncesto encontraron en Acosta Núñez el respaldo necesario para mostrar sus cualidades y conocimientos sobre el juego.

Manuel -Pucho-Fiallo , exaltado al Pabellón de la Fama en softbol en 2001, participó en los torneos de baloncesto clase A de los años 60. Fue entrenador de varios equipos y recordamos que en 1966 fue miembro del equipo campeón distrital del Club Manuel Henríquez, de la barriada de San Carlos.

Fiallo, un tipo de temple, fue de los aguerridos hombres que en la época post-guerra del 24 de Abril de 1965 se puso los pantalones y se dedicó a arbitrar los partidos de aquellos torneos que se celebraban en el antiguo Auditorio Eugenio María de Hostos.

Manuel Joaquín Báez Vargas, excelente periodista deportivo, culto como el que más. Fue un jugador de baloncesto ocasional, sin muchas aspiraciones, pero promovió la disciplina. En su libro "Pasión Deportiva" escribe con precisión parte de la historia del baloncesto que se jugó en el interior del país y en especial de los afanes del profesor Federico Ramírez Guerra para contribuir al desarrollo del pasatiempo del aro y el balón.